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El 16 de agosto de cada año el pueblo dominicano conmemora el inicio de la batalla por la Restauración de la Independencia Dominicana. La falta de liderazgo sólido de los dirigentes del país llevó a que grupos internos que no se sentían contentos con la autonomía lograda a partir de la Independencia Nacional, buscaran anexarse nuevamente a España, lo que lograron el 16 de agosto de 1861, gracias a los esfuerzos del General Pedro Santana.
Una vez proclamada la Anexión de Santo Domingo a España por el general Santana, de nuevo se vio el país inmerso en una antigua condición de colonia española, cercenadora de los ideales nacionales por los que habían luchado Duarte y los trinitarios. En el plano de la economía la anexión no constituyó un progreso sino que fue, por el contrario, un franco retraso; la crisis nacional se desarrolló progresivamente, el problema monetario se intentó resolver con emisiones desmesuradas del papel moneda que, al existir una producción sostenida, agravaba la crisis económica y se tornaba en un elemento entorpecedor de la circulación mercantil, afectando todo el comercio del país; la deuda pública y los gastos gubernamentales excesivos, y se trataba de solucionar con una política de impuestos económicos dedicados a este tipo de actividad.
Es ante esta situación que grandes héroes nacionales, como Francisco del Rosario Sánchez intentaron dar fin a la Anexión a través de levantamientos armados y de gestiones diplomáticas. De todas estos intentos solo uno fue fructífero; el del General Gregorio Luperón y demás combatientes.
El plan inicial tenía como objetivo proclamar la revolución Restauradora el 27 de febrero de 1863. En este colaboraron Lucas Evangelista de Peña, Norberto Torres, Juan Antonio Polanco, Benito Monción, José de la Cruz Álvarez, José R. Luciano y otros. Desde Puerto Plata llegó a prestar una gran colaboración un joven patriota desconocido hasta entonces cuyo nombre era Gregorio Luperón.
Poco después el movimiento restaurador obtendría ayuda haitiana debido a las humillaciones efectuadas contra el presidente Geffrard de parte del ejército español. Para el 15 de agosto de 1863 se reunieron en un lugar de Haití llamado La Viste, los revolucionarios restauradores Santiago Rodríguez, José Cabrera, Benito Monción y otros. Juan A. Polanco y Pedro A. Pimentel ayudaban en territorio dominicano. En acción decidida de restaurar la independencia, el contingente de revolucionarios se internó en Santo Domingo y la primera acción fue la toma del cerro del Capotillo español; allí se enarboló la bandera dominicana, que había sido confeccionada por Humberto Marsan, antiguo residente en Haití y fervoroso partidario de acciones unidas entre haitianos y dominicanos.
Así quedó formalmente proclamada la segunda independencia, un 16 de agosto de 1863, con el grito de Capotillo. Casi inmediatamente empezaron los enfrentamientos armados. Fueron muchos los enfrentamientos entre las fuerzas restauradoras y las anexionistas, las cuales terminaron en 1865. Cabe señalar que un factor que incidió en la duración de las batallas era la lucha interna entre los restauradores, por aspiraciones políticas. Es la partida de las tropas españolas comandadas por el Mariscal La Gándara, quien viniese a sustituir a Pedro Santana del mando de las tropas españolas, lo que marca el fin de la revolución restauradora y el inicio de la Segunda República. 
La restauración fue un movimiento popular y nacionalista que mediante la Guerra Revolucionaria, devolvió a la República Dominicana su independencia cercenada por la Anexión a España en 1861 llevada a cabo por Pedro Santana. La base social de ese movimiento estaba constituida, fundamentalmente, por el campesinado, la burguesía agraria y la urbana. Estas clases enarbolaron la bandera del republicanismo democrático, como representantes del progreso económico, social y político en esa época histórica. La Restauración fue, además el mayor movimiento armado que conoció el país en toda su existencia, a partir incluso de los tiempos coloniales.
Fuente: www.27defebrero.com
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